Los alumnos de 5to año EGB 2 realizaron estos cuentos para que leas y disfrutes....
EL suceso de la luz
Hace mucho tiempo atrás en el año 1.891, un chico llamado Jon, busca en la
biblioteca de su casa el
Si lo estuve
buscando por años,
Y ahora que lo tengo
en mis manos,
Por que no lo voy a
leer.
Cuando lo comienza a leer se asombra por que
la fecha era de 1870, o sea que habían transcurrido21 años.Él
lo comienza a leer.
Los
padres habían ido a una selva por causa de su luna de miel, en ese momento una
tormenta, los había obligado a desembarcar en una isla.
Ya
habían pasado algunas horas, la tormenta desapareció
y el sol resplandeciente iluminó la isla, se veía que lindo era el paisaje
selvático tropical.
Pasaron
las horas y apareció la noche Jorge el padre le dice a marta, mira aquella luz
y ella le contesto que horribles
sonidos emite.
“Es
un barco” grita la mujer, los dos fueron a la orilla y gritaban ¡¡socorro,
socorro aquí!! El barco cada ves estaba mas cerca, la luz ilumino a uno de los
navegantes, la pareja se abraso y gritaron
(Ahhhhhh), corrieron lo mas fuerte que pudieron y el susto los llevo hacia una
cueva, pasaron la noche sin comer ni beber algo.
Después
notaron que el tiempo transcurría con tranquilidad.
Corrieron
y corrieron asta que llegaron a la misma cueva.
Cada
año pasaba y pasaba el mismo suceso. Pero un año el bebe desapareció junto
con la luz. Pasado
un año, un día antes de que pase
este suceso, decidieron ir a buscar al hijo. Al día siguiente esa noche apareció
la luz corrieron hacia el barco y
justo les apareció un animal muy molesto por lo de la luz, lograron escapar del
animal.
Corren
hacia el barco, se suben y en un rincón lo
encuentran al hijo, huyen en una pequeña balsa, llegan
a la isla. Ellos pasan en la
isla un mes, después de este suceso , pero llegó el trágico día en que los
padres mueren, porque no tenían mucho alimento y decidieron darle todo al pequeño,
cinco días después de que mueren sus padres, unos navegantes empieza a
explorar la isla y encuentran al niño, y se lo llevan a la ciudad.
Lucas Mazaráz
Jon El Chico Huerfano
Según
el diario sus padres habían llegado a la selva por su luna de miel, pero una gran tormenta
los obligó a desembarcar en una isla con paisajes selvátivos,
tropical. Al bajar perdieron todo, menos el bolso con sus cosas personales.
Esa noche sucedió que vieron una luz brillante acompañada de ruidos extraños, se acercaron para pedir auxilio, pero
descubrieron que eran esqueletos con vida, ellos corrieron para salvarse y se escondieron en una cueva.
El tiempo transcurrió con tranquilidad, hasta que el año entrante para su sorpresa , apareció de nuevo la luz, otra
vez huyeron a la cueva.
Los años pasaron y tuvieron un hijo, pero todavía se seguían repitiendo
los sucesos de las luces extrañas, hasta que un año junto con la luz, sucedió que su hijo desapareció, sus padres,
rápidamente deciden rescatarlo, pero en ése momento a la mujer, la
atacó un animal salvaje enfurecido por la luz, el hombre sacó su cortaplumas y lo mató .
Los padres rescataron al hijo y huyeron los tres en una balsa , pero lamentablemente se quedaron sin alimentos y sus
padres mueren.
Para
la suerte de su hijo lo encontraron unos navegantes.
Denice Leonel Wolanski
Un chico llamado José vivia a dos cuadras, cada vez que pasaba por ahí, veía los caballos. Él soñaba con ser un
corredor de carreras.
Una vez salió con sus papás. En el camino estaban hablando de comprar un caballo pero tenían que conseguir uno barato
porque no tenían mucha plata. Apenas escucho José lo que habían dicho sus padres, les mostró el lugar donde estaban
los animales. El papá y la mamá quedaron sorprendidos cuando supieron el precio. José les preguntó si lo iban a
comprar y la mamá le dijo que si se portaba bien lo iba a comprar.
Cuando volvió de la escuela trajo el boletín y tenia todo diez. Le mostró la mamá y ella lo felicitó. José le
preguntó si había cobrado y ella le contestó que sí y que irían a comprar el caballo; entonces fueron, le dieron la
plata a los vendedores y solo faltaba que José eligiera el caballo. El miró y solo uno le llamó más la atención:
era el alazán negro.
Apenas lo vio, señaló con su dedo diciendo –ése!-
En su casa tenía un patio del tamaño de una cancha de fútbol, por eso podía andar en él todo lo que quería.
Le puso de nombre TONKA y se hicieron muy compañeros.
Al cuarto mes de su llegada, lo montaba excelentemente.
José tenía un amigo que también tenía un caballo y entre los dos jugaban carreras.
Una vez vino al pueblo, una empresa de productos para jockeys y le ofrecieron ir a las grandes ligas y él aceptó.
Tonka fue siempre su mejor amigo y gracias a su rapidez ganaban todas las carreras. Juntos vivieron felices muchos
años.
JUAN
MANUEL COPADO
La selva misionera y sus aborígenes
Hace mucho tiempo, un grupo de aborígenes vivía en la selva
misionera. Había todo tipo de árboles, como araucarias, trepadoras, helechos y distintas flores. La cantidad de
árboles grandes, altos y viejos no dejaba que el sol iluminara la selva.
Allí, en la selva misionera, fue donde ocurrieron los hechos. EN medio de un lugar donde la
naturaleza se manifiesta a través de los animales salvajes y de toda esa extensión de bosques interminables.
Una noche, llegó un famoso cazador con los perros, a la selva; con la intención de matar
aborígenes para adueñarse de sus tierras. No era la primera vez que iba, años antes, había matado animales salvajes
para vender sus pieles.
Una tarde, el cazador llamado Diego, colocó trampas y días después algunos aborígenes
cayeron en ellas. Los perros, habían correteado a los aborígenes para que se cayeran en una de las trampas
colocadas.
El cazador encerró a estos aborígenes en una jaula, que construyó con madera de araucarias.
A partir de ese momento, los demás aborígenes se escondían durante el día por su temor. Ellos
decidieron salir una noche con sus flechas para vengarse del cazador, pero se asustaron con los perros de diego, que
estaban entrenados para matar.
En ese momento, llamaron al médico brujo y le pidieron que convocara a los espíritus de los
animales salvajes que el cazador había matado.
Los espíritus austaron al cazador. Desesperado y aterrorizado, se precipitó por las Cataratas del
Iguazú, que se lo tragaron como si fuera la garganta de un monstruo chillón y rugiente.
Después de mucho tiempo, unos arqueólogos descubrieron los huesos de los aborígenes que quedaron
en la jaula, que nunca pudieron ser rescatados por su grupo, al igual que el escondite de los aborígenes y allí las
armas.
Ellos abordaron un avión y los llevaron a un museo en la ciudad de Posadas. Desde entonces, las
almas de los aborígenes vivieron en paz para siempre.
La trágica vida de Jon
Hace mucho tiempo atrás, en el año 1891, un chico llamado
Jon buscó un libro para leer. Se cayó de la escalera en la estaba parado, pero se agarró de un libro extraño. Quedó
unos segundos inmóvil, cayeron un montón de libros, revisó el que tenía en la mano y no pudo abrirlo porque tenía
una cerradura muy fuerte.
Él comenzó a pensar que podría ser el diario de su madre. Entonces, después de buscar la llave por toda la casa,
decidió entrar en esa habitación donde nunca había entrado, desde que le contraron del accidente de sus padres.
Decidió recorrer la habitación. Ésta era tétrica y muy sucia. Tenía todos los muebles cubiertos con sábanas
blancas. A Jon le llamó mucho la atención un león azul oscuro, al tocarlo vio una palanca. La bajó y se sorprendió
ver que se abría la boca del león. Desde el interior de la boca brillaba un objeto pequeño. Jon metió la mano y
sabó una pequeña llave. Él corrió hacia la biblioteca y buscó ese extraño libro. Lo abrió y comenzó a leer.
Al hacerlo, se dio cuenta que era el diario de su madre porque pronunciaba su nombre. Él tenía mucho entusiasmo por
leerlo. Siempre había estado confundido sobre la historia del accidentes de sus padres.
El diario decía:
- Estoy tan emocionada, ¿Sabés? Nos vamos a ir de luna de miel, vamos Marcelo y yo... Y por supuesto también vos. Nos
vamos al Caribe.
Jon pasó de página, cada vez más entusiasmado:
- Por cauda de una tormenta, desembarcamos en una isla desconocida, pudimos recoger sólo mi bolso personal y la
comida -escribía la madre de Jon en su diario.
Minutos después llegó a una parte espeluznante:
- Estoy tan asustada, ayer a la noche siete esqueletos vivientes nos atacaron. Fue muy difícil pero logramos escapar y
en una cueva pasamos la noche.
Con mucho temor, Jon continúa leyendo:
- Han pasado los años, tuvimos un hermoso bebé pero los esqueletos siguen apareciendo todos los años -su miedo
crecía mientras se enteraba de lo sucedido.
- ¡Qué horror! Los esqueletos se llevaron a mi hijo, ya mismo lo iré a buscar -temeroso volteó la página. Mientras
tanto, el viento silbaba violentamente.
- ¡No puede ser! Es imposible. Nos encontramos con un oso feroz pero difícilmente logramos derrotarlo.
Entonces, Jon se va enterando que el supuesto accidente que dejó a sus padres inválidos, nunca sucedió. Con coraje
siguió leyendo:
- Encontramos a los esqueletos, logramos sacarlos de la balsa y rescatar a nuestro hijo. Estamos preocupados y
debilitados. No sabemos qué podrá suceder. ¿Cuál será nuestro destino?
Cada vez crecían más sus nervios y su preocupación. No dejaba de pensar en sus padres, ni en la horrorosa situación
que vivieron. Ahora podían entender algo más sobre el pasado de ellos.
- Nos quedamos sin alimento. No sobreviviremos mucho más tiempo sin comida, dentro de dos días se nos acabará.
Debemos mantener bien a nuestro bebé, no importa que nosotros vayamos a morir... -las últimas palabras estaban
borrosas, incompletas... Jon se preguntaba porqué.
Cuando termó de leer el diario, se dio cuenta de lo que les pasó a sus padres. En es mismo instante escuchó el
timbre. Su corazón latía apresuradamente. Con lentitud abrió la puerta y los vio. Una brisa helada congeló su
cuerpo. Se puso pálido. Sintió escalofríos al pensar en ellos.
- Pero ¿Si ellos están muertos. quiénes serán los que están frente a mí? -se preguntó Jon con todo preocupado.
Entonces con deseperación comenzó a huir de sus supuestos padres. Mientras huía tomó un jarrón de cerámica con
intención de detenerlos, porque ellos lo perseguían con sus caras pálidas, con una mirada aterradora. En ese mismo
instante, Jon se tropezó con un tablón suelto que había en el piso y el jarrón fue expulsado de sus manos. Voló uno
instantes y cayó en la cabeza de quien creía su madre. Al caerle el jarrón en la cabeza ésta se descolocó del
cuerpo y rodó al suelo hasta sus pies, desgarrándose la máscara que ocultaba el cráneo. Entonces se dio cuenta que
había estado viviendo con esqueletos durante diez años.